Proyecto Metro
Como me quede sin carro, por prestárselo a mi mamá mientras reparan el de ella, me he tenido que ir en metro al trabajo- cabe destacar que si yo me he montado en el metro 10 veces en mis 23 años de vida es mucho- casi todas las mañanas de este nuevo año. En este mes y algo de hacerlo, he sido parte de mi propio experimento social, tengo estadísticas para regalar (estadísticas, ja, si claro) esto es lo que he podido aprender
1) Caracas es una ciudad de contorsionistas en potencia: No entiendo como las producciones circenses no son más abundantes en esta ciudad, porque en mi vida había visto gente doblarse de esa forma, para lograr entrar a un vagón en Plaza Venezuela en hora pico, de verdad que ni los hindús con su Kamasutra les ganan.
2) después de 2 semanas viajando a diario, hasta el más pendejo se espabilara, y reaccionara al menor movimiento, podrá hacer cálculos de ingeniería espacial increíbles, sobre como introducir su humanidad de 1.60mts 70kg en promedio, en un espacio no mayor de 20 cm de diámetro.
3) ¿Existe un tipo de daltonismo, solo para el color azul y del cual sufran también mujeres?, porque los infames asientos azules parece que la mayoría no puede diferenciarlos. Mujeres embarazadas, Adultos Mayores y Discapacitados, no mujeres con carricitos llorones en brazo, sí no puede cargar a su niño, ¿para qué lo tuvo? ¿Para qué lo saca? Sabia que eso venia en el paquete. ¿o no? si le preocupa que el niño se le caiga en un frenazo, relájese, ya que en hora pico tendrá un colchón de gente para amortiguar y si ya el niño camina, póngalo ahí paradito a un lado que ese no ocupa mucho espacio, y así aprenderá desde chiquito que para ser caraqueño hay que aguantar eso y más. No aplican tampoco para viejas que tienen botox hasta en el alma y el par de siliconas montadas en la barbilla pero tienen la cachaza de sentarse porque “son tercera edad” decídase doña, usted es joven o es vieja, porque el hecho de que los implantes le pesen es transparente ante la doñita octogenaria que entro al vagón a duras penas y esta “velándole” el puesto.
4) lo de los asientos azules da lugar a otro fenómeno interesante. Cuando ocurre el extraño milagro de que el vagón vaya medio vacío y estos asientos desocupados y sin ninguno de sus legítimos ocupantes a la vista, ocurre lo del “me siento y si viene un viejito o algo me paro” esto es muy común especialmente en hombres jóvenes, que procederán a “quedarse dormidos” ni bien vean entrar a algún legitimo ocupante, pero no dormidos, en coma, porque mágicamente despiertan solo al llegar a su estación. También hay uno que otro que como que le remuerde la conciencia y se despierta exageradamente y se para con cara de contrariado como que “Oh no me di cuenta siéntese” y pone cara de héroe sufrido después “cedí mi puesto y sacrifique mi sueño, de aquí, para el cielo de una”
5) yo se que casi ni se ven ya, pero hace un tiempo la gente del metro pinto en el piso una rayuela señalización, para que uno sepa donde debe pararse y por donde debe dejar el espacio para que salgan del vagón, pues es como si les dijeran, dele quédese ahí, justo en el medio de la puerta y quéjese de los animales que son todos cuando se lo lleven por delante.
6) la gente en el metro se vuelve egoísta, si usted se monto cuando el tren estaba vacío y le dio chance de acomodarse bien en el medio, ¿porque no se va arrimando cuando ve que entra más gente? , parece que encontraran un placer inexplicable en el hecho de ver como otros pendejos se quedan en el andén, porque ellos tienen a los demás apretados en la puerta y miran como con sorna “jajaja, para que te lo cepilles” es lo que faltaría que dijeran
Hay algunos otros puntos que me faltan por discutir, pero es que esto se está alargando demasiado y ya tengo el presentimiento que nadie va a llegar ni al 3… Continuara….
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chiguire said:
De ahora en adelante me encargaré de gritarlo “Jajajajaja, para que te lo cepilles”, o me lo pongo en una franela
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ira posted this